María Herrera, de crecer sin referentes a inspirar a toda una nueva generación de niñas en el motociclismo
La piloto toledana María Herrera vive uno de los momentos más destacados de su carrera tras proclamarse campeona del mundo en 2025 y comenzar 2026 con nuevas victorias. En una entrevista en Hoy por Hoy Madrid, con Marta González Novo y Daniel Álvarez, la piloto repasó su trayectoria, los retos del motociclismo femenino y su historia personal.
Herrera, natural de Oropesa (Toledo), se ha convertido en un referente dentro y fuera de los circuitos. “Estoy muy contenta de que por fin se reconozca el esfuerzo”, aseguró, destacando la visibilidad creciente del campeonato femenino, aunque aún insuficiente. “Falta apoyo para seguir creciendo”, subrayó.
Pese a su éxito deportivo, la piloto reconoce que la estabilidad económica sigue siendo un reto. “Vamos año a año, cogiendo lo que se puede”, explicó, señalando la dificultad de conseguir patrocinadores a largo plazo en un deporte que exige grandes inversiones en equipo, viajes y preparación.
Su pasión por las motos nació en casa. Fue su padre, piloto amateur, quien le regaló su primera minimoto cuando apenas tenía seis años. Con esa edad, Herrera sorprendió al clasificarse quinta entre 200 aspirantes en una prueba internacional, lo que marcó el inicio de su carrera profesional. “Lo recuerdo como algo ilusionante, sin presión”, rememoró.
El camino no ha estado exento de sacrificios. La piloto destacó el esfuerzo de su familia, especialmente los kilómetros recorridos por su padre para compaginar competiciones y estudios. “Nunca podré agradecerles todo”, afirmó.
A los 15 años dio un salto decisivo al trasladarse a Barcelona para entrenar en un centro de alto rendimiento, una experiencia que describe como “ilusionante pero dura”, especialmente por la adaptación académica y personal.
Convertida hoy en referente para niñas que sueñan con competir, Herrera valora especialmente ese impacto: “Se me cae la baba cuando una niña me dice que quiere ser como yo”. Desde su posición, colabora con la Federación para impulsar el motociclismo femenino y fomentar nuevas generaciones.
Sin embargo, su ambición va más allá de las categorías femeninas. “Siempre he competido con hombres y quiero seguir haciéndolo al máximo nivel”, afirmó, reivindicando la igualdad de oportunidades en el deporte.
Uno de los momentos más difíciles de su carrera llegó en 2019, cuando sufrió una grave lesión de espalda que la mantuvo meses sin poder moverse con normalidad. “Pensé que tenía que retirarme”, confesó. Su regreso a los circuitos estuvo marcado por la emoción: “Casi se me caen las lágrimas al volver a la moto”. Aquella experiencia, asegura, le enseñó a no rendirse: “Después de los momentos malos, siempre hay que intentarlo”.
Hoy, convertida en campeona del mundo, Herrera resume su filosofía con una frase que define su trayectoria: “No estás obligado a ganar, pero sí a dar lo mejor de ti”.